martes, 5 de diciembre de 2017

La sexualidad y nuestros hijos

El motivo de esta charla es tratar uno de los aspectos negativos que más caracteriza a la generación de nuestros hijos. ¿A cuál me refiero? A la promiscuidad. La otra, es el consumismo. Desde mi punto de vista son las dos pegas más gordas con las que se enfrentan nuestros hijos y ambas no están mal miradas por los padres, sino que se aceptan con normalidad y como propias de la edad.

Como ya hemos hablado algunas veces, pedimos a nuestros hijos que saquen buenas notas y lo demás, no importa tanto. con lo cual, desde que crecen les cosemos a juguetes, videojuegos, móviles, tablets, pagas semanales, salidas sin horas, alcohol y, claro, rock and roll y encontramos que tanto el querer cosas sin fin (ropa, viajes, salidas...) como la actividad sexual, son cosas propias de su edad, de la juventud....y hasta los padres que no estamos de acuerdo con ese modelo de vida, cedemos aplastados por la mayoría.

Nuestra generación por su parte ha salido de estar educada en una sexualidad reprimida, de la que no se hablaba (todavía recuerdo el morbo que supuso en su momento el programa "Hablemos de sexo" de la Doctora Ochoa), a que el sexo sea una necesidad que hay que satisfacer, igual que la sed o un picor, con la consecuencia de que se educa bien poco en sexualidad olvidando tener en cuenta que el hombre no es solo cuerpo (no solo tiene sed o picor) sino que es también alma o espíritu y requiere de una parte emocional. Esta parte emocional está realmente descuidada y la prueba está en las carencias afectivas tan gordas y obvias que tienen las chicas hoy en día y que para suplirlas son capaces de hacer cualquier tipo de actividad sexual por los chicos (he descubierto a mi edad lo que es el bukake o el muelle), para sentirse aceptadas y parte de sus vidas y de las de la pandilla.

Por eso nuestro papel como educadores es fundamental y como dictadores también. Hay que mantenerse firmes y no dejarnos arrastrar a permitirles que hagan planes que veamos que no son acordes a hijos de Dios. La máxima de nuestros padres: evita la ocasión y evitarás el pecado, no solo no se pone en marcha hoy por los hijos, sino que no se enseña desde los padres. Viajes mixtos, fines de semana solos en casas, fiestas en casas sin padres, y educarles en ser buenos y aparentarlo es algo que no se entiende y no se lleva y que tendríamos que recuperar.
Vivir la pureza es muy difícil y la gente de hoy en día lo tiene más difícil que nosotros en nuestro momento. Es cierto que el que no quiera vivir la pureza, no va a vivirla aunque le encerremos en una celda, pero es nuestro deber como padres ponerles las cosas lo más fácil posible y ayudarles a evitar el pecado.

En la educación de las hijas
No es necesario que expliquemos que cada uno es responsable de su virtud, pero que los demás contribuyen o no a que la otra persona la viva y que los hombres y las mujeres somos diferentes en ello. La modestia y el pudor, hermanos pequeños de la pureza, ayudan a las personas que nos rodean a vivir la pureza. Los bikinis que son solo cuerdas, las minifaldas que son casi bragas, los shorts que solo son bolsillos, las transparencias....toda la moda que se lleva hoy en día es de un alto contenido sensual y aunque si bien es verdad que es tan obvia que hace que los varones se acostumbren más fácilmente y se les estimule menos, no deja de ser cierto que a un hombre siempre le excitará lo mismo en una mujer. Hay que enseñar a nuestras hijas y hablar con claridad de lo que es un hombre y cómo se excita y el funcionamiento que tienen los órganos genitales masculinos. Ayudarles a diferenciar el deseo del amor. Ayudarles a diferenciar entre ser deseadas y ser admiradas o amadas. Ayudarles a buscar la admiración y no el deseo que es el recurso fácil y más inmediato.

Si cuelgan una foto en instagram ligeras de ropa, consiguen muchísimos más me gusta que si cuelgan unas zapatillas converse. Los me gusta, los seguidores, la interactuación en redes estimula su ego y les da una falsa seguridad en sí mismas apoyada en el éxito viral y además les reta a seguir en esa línea y aumentar las apuestas. Si encima les llegan mensajes privados de chicos que quieren quedar con ellas, ya es total.


Los estímulos de la sociedad de hoy van enfocados al sexo como un objeto de consumo e igual que les bombardean para que consuman cada año una play station nueva, se les bombardea para que prueben el sexo. En este tema estamos contra corriente total y o nos creemos que de verdad hay algo malo en tener sexo sin la cobertura especial y cariñosa que proporciona un matrimonio o no tendremos fuerza moral para transmitírselo. 
No nos engañemos, el inventor del sexo es Dios. Dios inventó el orgasmo. Pero no lo inventó para que los tuvierámos en soledad (masturbación) ni para que los tuviéramos cuando no hay cariño, generosidad, y cuidado verdaderos. Seamos sinceras, todos queremos que si nuestra hija se va a acostar con un chico, sea con un hombre hecho y derecho que piense antes en ella que en él, en su satisfacción que en la propia y que su deseo por ella vaya de la mano de una admiración y un cariño sinceros.
Eso es lo que quiere Dios para todos sus hijos. Hombres y mujeres. Eso es lo que tenemos que intentar inculcar a nuestros hijos. Hablando siempre en positivo. No es porque sea pecado hacerlo, es porque es mejor no hacerlo, o esperar o hacerlo así.
Y si no se logra, pues no pasa nada. Confesión, que para eso está. Y a seguir luchando.

Tenemos una batalla campal. Conseguir mermar la sensualidad y las relaciones superficiales que reinan hoy en día entre los jóvenes es una misión que no podemos dejar de abandonar.

¿Cómo? Hablar, hablar y hablar aunque pensemos siempre que no nos escuchan, aunque nos digan que somos unas pesadas, auqnue nos digan que siempre estamos igual, aunque nos digan que somos unas opusinas o anticuadas.....No perder de vista que somos la fuente de los permisos y de sus ingresos, que están en nuestras manos y no al revés y sin malos rollos y sin dictaduras desagradables, se ha de hacer lo que queramos porque es lo que creemos que es mejor para ellos.
Educarles en el amor, en el amor de verdad, en el amor capaz de sacrificarse por la otra persona, el amor capaz de construir una convivencia juntos. Poned vuestros matrimonios de ejemplo:con vuestros defectos y vuestras riñas que ellos son capaces de ver, tienen esa cobertura especial de la que hablamos: amor incondicional. Es posible amar así. Compensa amar así. Compensa sentirse amado así.
Animadles a hacerse novios o novias, no rollos temporales. Animadles al compromiso, al triunfo de saberse elegidos y especiales por alguien, a asaberse correspondidos y que no dejen de pedir a la virgen, Madre elegida, esposa amada, hija especial con el Amor romántico más preciado que haya existido en la historia de la humanidad.

No pareís de hablarles, de ponerles ejemplos de gente cercana que vive la pureza (algun tío, primo.....si no os lo inventaís) para enseñarles que es posible entre gente normal que vive vida normal.
Es posible.
No nos creamos que es una lucha imposible. Pero como lo parece, no dejeis de encomendarlo a la Virgen Maria, madre de la pureza, que es la que quiere lo mejor para ellos, y lo mejor para ellos es el mejor de los amores.
Seamos realistas de lo que hay y ayudémosles a combatirlo. Estar pendientes de sus redes sociales, de que no vean pornografía o contenidos inadecuados y sobre todo que se confiesen, que se confiesen con frecuencia que Dios entiende todo y perdona siempre.



miércoles, 25 de octubre de 2017

FILIACIÓN DIVINA = FELICIDAD TOTAL

Esta charla viene un poco porque aun a pesar de todos los cafés que hemos tenido sobre el amor que Dios nos tiene, sobre que Dios no quiere nada malo para nosotros, sobre entender el porqué del dolor y la muerte, seguís queriendo que tratemos el tema del dolor, de seguir adelante con nuestras vidas "a pesar de los pesares".

Hace un tiempo, y supongo que aprovechando que suelo ser bastante positiva (o eso creo yo), me pidieron que diera una charla subre positivismo, optimismo, gestión del fracaso y me dí cuenta que todo a lo que yo acudía para poder ser positiva era, en realidad, lo que había aprendido como cristiana que se sabe hija de Dios. Todo mi optimismo y positivismo se debe a mi fe. Sin fe, probablemente, no podría pensar igual que pienso ahora. Ya sé que es muy radical admitirlo y de hecho al final dí la charla y la di desde un punto de visto humano, no espiritual, pero en el fondo de mi ser sé que mi alegría viene de Él.

Os animo a que reflexionéis sobre la realidad de la fe católica. Para poder tener y sentir la filiación divina, a parte de pedirla es bueno considerarla, darle vueltas y pensar sobre ella.
Aquí os paso algunas ideas.

1-Considerar que una vez que admitimos, ya sea por fe o por uso de la razón la existencia de Dios y que ese Dios es un Dios bueno, JesuCristo nos revela que además, nos ama, se siente Padre Nuestro y nos considera hijos suyos. No hay error en ello. Es nuestro Padre. Es nuestro creador. Somos su familia. ¿de verdad nos damos cuenta de esta realidad?
Si yo viniera de repente y os dijera que hace unos cuarenta años el Rey Juan Carlos tuvo una aventura con mi madre y nací yo y que desde entonces le veo de vez en cuando, que me ha pagado los estudios, que me ha ayudado a encontrar trabajo, que vino a mi boda, que vienen algunos fines de semana a pasar tiempo con mis hijos....en definitiva, que aun en la clandestinidad mediática, soy para él realmente su hija y mis hijos mis nietos, si necesitaráis cualquier favor diplomático (un pariente encarcelado injustamente en un país árabe), ¿no acudiriaís a mí?
Si yo os dijera que Felipe IV iba a venir a pasar el mes de agosto de vacaciones a Tabarca, ¿no me creeriaís?
Si tuviera alguna penuria económica y os dijera: No os precoupéis por mí, mi padre no va a dejar que me muera de hambre, y o me deja uno de sus palacios, o me busca un empleo, o algo hará para que no estemos en la pobreza, ¿no me creeríais?

¿Por qué no somos capaces de creer eso mismo de nosotros con respecto de Dios?
El mismo Jesucristo lo dice en el Evangelio:
Mateo 6:26-33
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
Pues este es, en realidad, el secreto del que os hablaba: la certeza, sin ninguna duda, de que nada malo puede pasarme. 
¿Es que no voy a tener dolor ni enfermedad ni muerte? Sí, claro que voy a tenerlo, es inevitable, pero mi Padre, que es Todopoderoso, una de tres:
-o me lo quita
-o me lo evita
-o me da tanta ayuda para llevarlo que no me va a costar. "mi carga es suave y mi yugo ligero". Las cosas "malas" de la vida, con el Señor al lado, de verdad e inexplicablemente, se hacen llevaderas. 

2.- Casi todas sois madres, considerad por un momento cuando vuestros hijos han sido pequeños, recién nacidos. Adriana es quizá la que lo tiene más reciente, porque está en ello de pleno todavía. ¿Qué pide a Adriana a ese niño? ¡Nada! Porque sabe que no puede darle nada. ¿Qué le da? Todo lo que necesita. Le alimenta, le mima, le cuida, le viste, la baña, le canta, le adora, le achucha...y encima se siente super a gusto con él, le encanta estar con él, le ama. Es feliz con él. Aunque en verdad esté sirviéndole todo el día. 
Transladarlo a Dios. Así es con nosotros. Se le cae la baba hagamos lo que hagamos (mientras no sea una ofensa), no le importan nuestras pequeñeces porque sabe que somos débiles, se lo pasa pipa mirándonos, escuchándonos, estando simplemente con nosotros. 
Sentir que Dios me está mirando todo el rato, da tranquilidad. Ningun niño pequeño se asusta con su madre al lado. Les cogemos en brazos, simulamos que se nos van a caer, y en lugar de pasar miedo, se parten de la risa. POrque saben que no les vamos a dejar caer. Cuando me han pasado malas cosas en la vida he encontrado mucha en calma: Dios sabía que iba a pasar esto (para El no hay tiempo, además de que es Omnisciente) y aun así, me he despertado esta mañana y El sabía que me iba a pasar esto y, sin embargo, está tan tranquilo en el Cielo porque ya me ha preparado todo lo que me va a hacer falta para sobre llevarlo. Pues tranquilidad. Porque está todo controlado. 
Si nos sabemos hijos de Dios de verdad, de verdad, tenemos que creernos que está todo controlado. Que las tragedias estaban ya en el conocimiento de Dios y que ya tiene pensado cómo se va a solucionar o cómo lo voy a sobrellevar. 

3.- Pedir cosas. ¿No hemos pedido toda la vida cosas a nuestros padres? Mamá, dinero para salir. Papá, llévame a este sitio...- Pues al Sr igual: solucióname esto, no dejes que pase por esto otro. Acostumbrarnos a pedir y acostumbrarnos a que lo que no se solucione es porque no conviene. Creérnoslo de verdad. En el Cielo nos vamos a enterar de tantas cosas...  Un niño pequeño llora cuando su madre lo aparta del enchufe. No entiende que si mete los dedos se electrocuta. quiere meterlos y llora porque no le han dejado. Nosotros somos como niños pequeños muchas veces para los planes de Dios y lloramos porque queríamos que pasaran unas cosas y la vida (el tiempo, la experiencia) nos enseñan que en verdad aquello no convenía. 
Tratar a Dios con confianza de hijos, saludarle por las mañanas, despedirnos por las noches, pedirle la paga semanal, ofrecerle ayuda en algo que pueda necesitar él, enseñar a otros que están a nuestro lado que Él está ahí mirándonos, deseando tratarnos. 
De verdad os digo que si solo os proponeis esto para este curso: vivir la filiación divina se os llenará el corazón de esperanza, eso para empezar, pero segun pasen los días y aprendaís a leer en vuestra vida y a localizar la mano de Dios en todo lo que os pase, andaréis por la vida con la serena felicidad que da el saber que para un hijo de Dios nada es malo y todo tiene solución (excepto la muerte y la muerte para un hijo de Dios es un abrazo con su padre). 
Así que ya sabéis, si quereís felicidad total: filiación divina- 


domingo, 12 de marzo de 2017

DESAGRAVIO Y REPARACIÓN

Ha surgido la idea de esta charla a raíz de conocer que Jorge Ribera, joven por el que hemos rezado en numerosas ocasiones debido a sus dolorosas y desesperanzadoras recaídas en la enfermedad de la leucemia, esta última con bastante mal pronóstico. En los comentarios del chat nuestro, así como de alguno más, se pueden leer, o escuchar frases del tipo: "¿por qué a Él, Señor, qué mal ha hecho?" "¿Por qué siempre le pasa a los buenos?"

Es una de las charlas que dimos a lo largo de los cafés, os comentaba que hagamos lo que hagamos en la vida: cosas muy malas, cosas muy buenas, o simplemente vivir una vida neutra moralmente limándonos las uñas, el Cielo ya estaba ganado para nosotros. El propio Dios nos ha redimido haciendo Carne al Verbo y llevándolo a una horrible muerte en Cruz, todo un Dios entregado por la humanidad entera, derramando hasta la última gota de sangre por nosotros.

Y ¿por qué? Porque nos quiere. Os recuerdo que nos creó enamorado de nosotros. Que nos creó a su Imagen y Semejanza y que nos creó para disfrutarnos y por ello estábamos con Él en el Paraíso. Dios tenía un trato diario y cordial con Adán y Eva.

Y sin embargo, al darnos a elegir, elegimos que no queríamos con Él y sin embargo, en cuanto elegimos, nos dimos cuenta del error y nos arrepentimos. Desde el punto de vista teológico, cuando Adán y Eva se presentan ante Dios tapados con una hoja y diciendo "la serpiente nos engañó" es la primera confesión de la historia.

Nos quisimos retractar. Y Dios padre amoroso vino a rescatarnos.

Como buen padre, no quiere que nosotros tengamos ni un solo dolor ni una sola pena. Sabe que ya hay dolor y penas en este destierro al que nos automandamos bajo el lema de la "libertad". Pero no lo quiere para el hombre. Dios para el hombre quiere el paraíso, las cervecitas, las risas, la fiesta "ni ojo vio ni oído oyó lo que mi Padre nos tiene preparados".

Sin embargo, por nuestro autodestierro, aquí tenemos las consecuencias del pecado: tsunamis, terremotos, enfermedades, maldad, pereza, nos cuestan las cosas, no vemos bien la verdad ni lo que está bien y lo que está mal....y nos deja a la Iglesia para guiarnos, y nos deja a Sí mismo en la Eucaristía para compañarnos, y nos deja a Sí mismo como ejemplo de vida para copiarlo. Haced lo que yo he hecho y sereis felices aquí...y luego en el Cielo. La mayor felicidad para el hombre es "amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo". Jesucristo no nos da esos mandamientos para exigirnos algo, sino porque ahí es donde está nuestra felicidad: en Amar y no hay amor sin sacrificio.

Si no quiere dolor para nosotros, ¿por qué permite el dolor? Precisamente por eso, porque no hay felicidad sin amor y no hay amor sin "dolor" o sacrificio. En este destierro en el que estamos, el amor duele.
El dolor, la muerte, es inevitable en este destierro y Dios lo que hace es acompañarnos. Pero no os quepa la menor duda que si se lo dais, lo coge.
¡¿No os habéis fijado nunca que a los que Dios manda cosas muy malas son gente muy muy fuerte?
Esa fuerza, viene de Dios.
Igual que su Hijo, el mismo Dios, le dijo: "Aparta de mi este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya" si nosotros le queremos tanto como le quería el hijo, y le queremos ofrecer nuestro cáliz personal, Él lo va a coger.

Y es lo que sucede con los santos. Santos como Jorge Ribera, que caen en una enfermedad dolorosa, en las horribles rutinas de hospital y se lo ofrecen con una sonrisa....y Dios lo coge y se le cae la baba con ese hijo suyo que quiere parecerse en algo a Jesucristo en la Cruz, que quiere suavizar un poco de la crucifixión de Cristo compartiendo con Él un poco de dolor.

Y es lo que sucede con Chema Postigo, que se ha ido al Cielo en olor de Santidad, padre de 18 hijos, dos fallecidos, dos abortos involuntarios, y con unos testimonios de la gente que le rodeaba de absoluta admiración cristiana.

Y vosotras me direís, ¿y qué tendrá que ver eso con nosotras? Es verdad que yo no me siento capaz de ofrecer a Dios una enfermedad propia, ni una enfermedad o muerte de un hijo, ni grandes dolores, pobreza.... Pero sí que sé con la cabeza que estoy hecha con la misma materia que están hechos Jorge Ribera y Chema Postigo y que si ellos han podido y pueden...teóricamente yo también, ¡¡todo es ponerse!!

Pero ¿por qué? ¿Por qué elegir un camino de consumirse por Cristo y por la Iglesia con lo bien que se está al sol tumbadito en la playa siendo buena persona y sonriendo a los demás? ¿Por qué complicarse más la vida? Os voy a decir porqué. Porque hay mucho mal en el mundo y se ofende mucho a Dios. Nos gusta pensar que están locos, no nos permitimos juzgar porque no somos quién para hacerlo, pero sí que vemos los resultados más cercanos: una bonaerense disfrazada de Virgen María abortando en la puerta de la catedral, un drag queen parodiando a JesuCristo, un artista robando hostias para exponerlas como arte, un sacerdote golpeado a palos por predicar el Amor, o un pederasta metido a sacerdote para aprovecharse de los niños....Hacemos mucho daño a Dios con verdadera alevosía.

¿Si tuvierais una amiga con quien se estuviesen metiendo todo el día los medios de comunicación, no acudiríais a su rescate? ¿a suavizar su dolor? ¿No os sale decirle a Dios: "no te preocupes que yo te quiero", "No te crucifiques Tú que ya lo hago yo, dado que somos en verdad nosotros los que te hemos ofendido"?

Como sí que es cierto que no tenemos la posibilidad de ofrecer ahora mismo algo enorme (la única que me viene a la cabeza con un dolor inmenso es Fina, perdonad si pienso que las demás no) podemos empezar por ofrecerle, por amor, cosas pequeñas.

El Papa Francisco nos ha propuesto para esta Cuaresma que las "mortificaciones", que esos pequeños sacrificios que ofrezcamos a Jesús, sean además de facilitar la convivencia a los demás. Es decir, muy bien que no comamos o que no bebamos, pero si el dinero que nos íbamos a gastar en esa copa, o en ese menú de restaurante lo guardamos y lo damos a los pobres pues hacemos doblete. Si queremos hacer mortificación de la lengua (que cuánto nos cuesta a las mujeres) y además de no hablar siempre que queramos, no criticamos a los demás, pues hacemos doblete.
Si queremos no apoyarnos en el respaldo del asiento, fenomenal, pero si somos las primeras en levantarnos cuando suena el teléfono o llaman a la puerta, pues hacemos doblete porque hacemos la vida más fácil a los demás.

Y seremos hermanas pequeñas de Jorge Ribera, hermanas pequeñas muy gratas a Dios que quiere de verdad para nosotros una vida de gloria y de felicidad, pero que no desestima nada de lo que le queramos dar, por Amor a Él. Demostrémosle nuestro amor y ya veréis qué felices os vais a sentir.

Y, una cosa super importante, es no rendirse. Yo todas las noches ofrezco no cenar.....y no lo he conseguido nunca. Algo, por pequeño que sea, acabo picando. Gracias a Dios, Él no va a llevar cuenta de nuestros éxitos, sino de nuestro amor a Él y sabe que si fuera cuestión de vida o muerte lo haríamos sin dudarlo y lo que nos falta es esa Fe, esa visión, de darnos cuenta que de verdad sirve para algo. Por eso no hay que desalentarse. Que Dios se parte con nuestros intentos y se le cae la baba con nosotras. ¡A por ello!


Imagen de Jorge Ribera en el hospital

lunes, 30 de enero de 2017

LO POLÍTICAMENTE CORRECTO Y LA MORAL CRISTIANA


Con esta charla quería situar un poco la línea de pensamiento que se sigue actualmente en nuestra sociedad y cómo es fácil (aunque a veces parezca que no) seguir siendo cristiano y mantener nuestra ideología, aunque parezca que la moral cristiana, con más de 20 siglos y una Iglesia en apariencia rígida, no es actual.

Entre las teorías que gracias a lo políticamente correcto gozan de inmunidad y se deslizan entre nosotros, en la educación de nuestros hijos, en el parlamento.... se encuentran:

            1.-La ideología de género. Por si alguna no sabe lo que es, este video lo explica fenomenal.





          2.-La homosexualidad como elección "natural" y no como anomalía.
           3.-El profeso y la práctica de una religión como radicalismo
           4.-La familia tradicional y las familias grandes como algo aburrido, pasado de moda, y que te prohíbe vivir tu propia vida. No es feminista.
            5.-La promiscuidad como libertad sexual y felidad plena y no como esclavitud del cuerpo y vacío total.
           6.- Los packs: la derecha como capitalismo, fascista, dictatorial, racista, homófoba y abusadora frente a la izquierda, liberadora, demócrata, que apoya la cultura y el buen desarrollo del hombre, el progreso y la felicidad. ¡Debemos dejar que nos permitan coger de cada pack lo que nos interesa, no que nos etiqueten! 


Ante todo esto, ¿qué podemos hacer?

       1.-Tener siempre activada la nariz. Cualquiera de estas posturas se detectan fácilmente hasta en las personas que van más de tolerantes. Hay una clave para saber si una teoría es de verdad respetuosa o no con los demás: LIBERTAD. La libertad es la clave para analizar cualquier teoría, actividad, propuesta que nos sugieran. ¿Respeta que el individuo haga lo que él quiera y no daña a nadie? ¡Perfecto! ¿Respeta que el individuo haga lo que quiera pero daña a alguien? ¡INVIABLE! Y esta inviabilidad ha de defenderse social, legal y culturalmente. No podemos quedarnos indiferentes ante leyes que dificulten la libertad de los demás. 

     2.-El cristiano ha de respetar, eso está inculcando constantemente el Papa Francisco a los cristianos, las posturas y opiniones de los demás y va más allá, tenemos que amar a todo el mundo, piense como piense, y viva como viva, pero también tiene que defender su propia línea de pensamiento y de actuación. El cristiano ha de exigir para sí mismo y su Iglesia lo que da a los demás: respeto para poner en práctica su fe y para poder hablar de ella y sacarla hacia afuera como elemento social ya que "ningún hombre es una isla" e igual que puede y debe haber una manifestación del día del orgullo gay, puede y debe haber procesiones, manifestaciones y fiestas de la iglesia.


       3.- Esto es algo que debemos tener muy claro. La religión (no solo la cristiana porque es, en verdad y por mandato de Cristo proselitista: "id por todo el mundo y predicad el evangelio"), sino cualquier religión ha de tener libertad para expresarse, sin ofender, en público, no se puede quedar en la línea de lo privado.

     4.- Y esta libertad engloba la educación de nuestros hijos con la ideología que los padres quieran. En España es un derecho constitucional, pero es un derecho natural de los padres educar a los hijos como les de la gana. No se puede permitir la intromisión del gobierno, de ningún gobierno (de ahí que la religión no se debe imponer tampoco desde el gobierno) en la educación.

Hay una serie de derechos cívicos que todos debemos respetar, sí, pero nos tienen que dejar educar a nuestros hijos sobre todo en temas que son tan absolutamente íntimos como la sexualidad o la identidad o la religión.

Encontré en internet un artículo buenísimo que explica que en general muchas de estas teorías han encontrado cabida en nuestra sociedad simplemente porque somos políticamente correctos. La correción política se queda impasible ante teorías e iniciativas, por muy descabelladas que sean, amparándose precisamente en ese respeto del que hablábamos antes. y eso está muy bien, Pero esas teorías e iniciativas que, además, suelen ser minoritarias, no pueden ser las que gobiernen el mundo. Una cosa es respetarlas y otra es que sirvan para todos. 

Os paso el link del artículo:


Me quedo con este párrafo: "La corrección política es una ideología que clasifica a la humanidad en colectivos bien diferenciados. Unos serían víctimas (“grupos débiles”) y, por tanto, buenos, siempre en posesión de la razón. Otros, por el contrario, verdugos, (“grupos fuertes”) y, por ello, malvados y mentirosos. Sin embargo, que un acto esté justificado, o no, no depende de su propia naturaleza, sino del colectivo al que pertenezca quien lo cometa. La corrección pretende eliminar cualquier expresión que pudiera ofender, aunque sea de forma no intencionada, a algún grupo calificado como débil... pero permite insultar y ofender a quien forma parte de los malos, de un grupo fuerte."

Por otro lado, precisamente hace dos días que Javier Marías ha escrito lo mismo, pero con su gran pluma, en el siguiente artículo: 


Me quedo con esto: "La presión sobre la libertad de opinión se ha hecho inaguantable. Se miden tanto las palabras –no se vaya a ofender cualquier tonto ruidoso, o las legiones que de inmediato se le suman en las redes sociales– que casi nadie dice lo que piensa. Y casi nadie osa contestar: “Eso es una majadería”


¿Por qué hablar de todo esto en una charla?
Porque todo esto afecta poco a poco en nuestra manera de pensar y no podemos dejar:
1.- que digan de los cristianos que somos fobo nada, porque no podemos, no debemos, odiar a nadie haga lo que haga incluso si lo que nos hacen es personal. 
2.- que nos limiten la educación moral y religiosa de nuestros hijos. 

A la hora de educar a nuestros hijos no tener miedo de decirles lo que de verdad está bien y está mal. 
Yo pienso mucho en la Antigua Roma cuando empezó a germinar el cristianismo. Tendrían que enseñar a los primeros cristianos que el adulterio, la homosexualidad, el circo eran contrarios a la dignidad del hombre y a su vez esos cristianos educar en ello a sus hijos. Y....muchos acabaron en los leones. Una religión que respeta al hombre, que respeta a los que opinan lo contrario y aun así, da igual los siglos que pasen, sigue siendo molesta y molesta no porque haya cristianos que hayan hecho mal las cosas (y se ha hecho mucho daño en nombre de la Iglesia y de Dios) sino por su manera de vivir y entender al hombre. 








martes, 25 de octubre de 2016

El matrimonio por la Iglesia frente al matrimonio civil

Lo primero que hay que entender para poder desarrollar este tema es que el matrimonio según el derecho canónigo es una cosa y el matrimonio por lo civil, dependiendo además de cada sociedad, es otra y más ahora que se han regulado como matrimonio por ejemplo entre personas homosexuales.

En este sentido, la RAE recogía antiguamente la definición de matrimonio como unión entre hombre y mujer. Actualmente, sin embargo, y aque la RAE cambia cada año y se adapta a las necesidades sociales, recoge varias definiciones, en las que se incluye esta de entre hombre y mujer, pero añade también la definición de matrimonio gay en algunas legislaciones y el católico. Y a parte hace una diferenciación con otra acepción más refiriéndose al matrimonio civil que no tiene ritos para celebrarse.

Mi postura en este sentido es acogerme a lo que decía Jesucristo sobre el diezmo: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", pues si la sociedad pide una regulación para otros tipos de matrimonio, yo sigo con mi concepto de lo que es matrimonio.

Y realmente pienso que lo que hay hoy en día es una mezcla mental del concepto "social" de matrimonio y el concepto de la Iglesia.

Para la Iglesia Católica, la unión natural de hombre y mujer para vivir juntos y tener hijos es un matrimonio. Es un deseo natural de pertenencia que está intrínseco al hombre y a la mujer. Pertenecer a alguien en exclusividad para siempre y para formar una familia. Es algo que existe innato en el hombre. Cualquier persona que se enamora y es correspondida quiere que ese sentimiento y esa felicidad duren para siempre. Cuando esa necesidad se afianza en un compromiso firme, en un "te prometo que así será" eso es un matrimonio para Dios. Porque es Dios el que ha creado al hombre y a la mujer con esa necesidad de exclusividad y pertenencia.

Para la Iglesia Católica, aun sin pasar por su Templo, ese compromiso entre un hombre y una mujer ya es un matrimonio. De hecho, para dos personas no bautizadas, ese compromiso ya sea ante otro Dios, por otro rito o civil, es de hecho ante la Iglesia (igual que ante Dios) un matrimonio.
Si cualquiera de nosotros terminase en una isla desierta donde no hay sacerdotes, la declaración y el compromiso sincero entre un hombre y una mujer para vivir juntos y tener hijos es suficiente de cara a Dios y ese matrimonio es válido. Cierto que se pide que si/cuando se vuelva a la vida en sociedad se ratifique ese matrimonio por la Iglesia.

¿Por qué ratificar un matrimonio por la Iglesia? Primero de todo porque es la comunidad que Dios ha dejado para tramitar todo tipo de cosas para los católicos. Un hombre está perdonado en el momento en que pide perdón a Dios, pero Dios sin embargo exige esa confesión sacramental ante un sacerdote. Dijo expresamente a los apostóles (y hoy son los Obispos los sucesores y los sacerdotes nombrados por los Obispos) "A quienes perdoneis los pecados le serán perdonados". Deja una orden de que haya esa "sacramentalidad" del signo del perdón. Ocurre igual con el matrimonio.
Vivimos en sociedad y como tal, un sacramento como es el del matrimonio que implica descendencia, vida en común, etc, se ha de hacer de manera "pública" y en un acto público.

Dios no se olvida de que somos hombres y necesitamos signos y de que vivimos en sociedad y hace que la Iglesia funcione como tal.

Por eso, la Iglesia Católica reconoce el matrimonio en la sociedad de los que no son sus fieles. Para la Iglesia católica un matrimonio civil sincero de dos no católicos es un matrimonio exactamente igual. Sin embargo, no reconoce el matrimonio civil de dos bautizados. Los bautizados que quieran estar casados de cara a la Iglesia, han de hacerlo por la Iglesia.

¿Qué ocurre entonces? Que hay matrimonios civiles que la Iglesia no reconoce y sin embargo el Estado sí reconoce los matrimonios eclesiásticos, de hecho hay una acuerdo entre Iglesia y Estado en España por el cual automáticamente cada matrimonio canónigo se inscribe en el registro civil y genera un libro de familia.

Y al revés. La iglesia reconoce la nulidad de algunos de sus matrimonios y sin embargo civilmente hay que pedir la separación y/o el divorcio.

¿Qué requisitos debe tener el matrimonio canónigo?
Ser solteros y libres
Mayores de edad y con capacidad mental para dar el consentimiento
dar el consentimiento en libertad
casarse con idea de estar abiertos a la vida (aunque se sepa que no se pueden tener hijos o aunque no se vaya a hacer inmediatamente)
saber que es para toda la vida

En cuanto algunos de estos requisitos no se cumplen el matrimonio es nulo. Hay infinitas causas de nulidad.

Hay gente que piensa que la nulidad es el divorcio de la Iglesia, pero la realidad es que cuando una pareja se panta en una Iglesia delante de un sacerdote, de Dios y de una comunidad está pidiendo externamente una serie de cosas que, si por dentro en verdad no las está pidiendo, Dios no da. Es como irse a confesar de unas cosas cuando en realidad no estás arrepentido, simplemente porque el cura te conoce y sabe que lo has hecho, o porque te han obligado. Esa confesión es nula. Pues el sacramento del matrimonio también es nulo, solo que como tiene repercusión social es más dificl demostrarlo porque todo el mundo te ha visto solicitarlo.

Por otro lado, cuando hablamos de matrimonio hablamos también de Sacramento. ¿En que me afecta que el matrimonio sea un sacramento? Pues en un momento del Evangelio Jesucristo habla muy categórico en contra del divorcio "Lo que Dios ha unido que no lo desuna el hombre" y los apóstoles hablan entre ellos "Entonces, qué sentido tiene casarse". El hombre es consciente, como lo es Dios ahora cuando le ha iluminado al Papa Francisco para escribir "Amoris laetitiae" que mantener una promesa de amor cuando cambiamos, cuando la vida es tan rica y tan voluble, de que mantener una promesa de amor para siempre cuesta, sabe que la convivencia cuesta, que el matrimonio es difícil y al elevarlo a la categoría de sacramento...lo que hace es darle una ayuda. Igual que en el sacramenteo de la confesión hay una gracia para no volver a caer en lo que nos hemos confesado y aun así caemos. En el sacramento del matrimonio hay gracia para mantener nuestras promesas....aunque nos cueste cumplirlas y no siempre las hagamos. pero es absurdo no casarse por la Iglesia y coger esa ayuda que es tan necesaria.

No hay que olvidar nunca que "Para el hombre es imposible, pero apra Dios no hay nada imposible" y con ayuda de Dios todos nos podemos amar unos a otros para siempre.

¿Cómo debo amar a mi marido? Con la misma medida con la que nos amó Jesucristo que es el modelo a seguir: "Hasta dar la vida" "amor sin medida que decía San Agustin".
1 Carta de los Corintios, cap 13:

13:1 Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
13:2 Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
13:3 Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
13:4 El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece,
13:5 no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,
13:6 no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
13:7 El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
13:8 El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;
13:9 porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
13:10 Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
13:11 Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño,
13:12 pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
13:13 En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.


Os animo a meditar si amamos así a nuestros maridos y a recordar que, aunque parezca dificil, tenemos gracia sacramental para hacer esto. No nosotras, Nosotras solas no podemos. Podemos en El. Y podemos en El hasta que la muerte nos separe.




martes, 20 de septiembre de 2016

Buscar a DIos y filiación Divina

Buscar a Dios es algo innato en el hombre. Cuando el hombre llega al mundo, antes o después, y lo hemos visto en nuestros hijos, se pregunta adónde va, qué pasa después de la muerte... conocer la respuesta a estas preguntas y compartirlas con otros, es de justicia y de buena persona. Pero además, si eres cristiano, si crees que Cristo vino al mundo a confirmar las revelaciones de la Biblia, además de ser de buena persona, es un mandato del mismo Cristo: "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio"= Decidle a todo el mundo esto.

Creo que no me equivoco si supongo que las que nos reunimos para estas charlas tenemos ya la respuesta a algunas de esas preguntas, pero queremos profundizarlas más o acercarnos más al pensamiento católico que hemos mamado desde pequeñas. Estamos simplemente respondiendo a nuestra propia naturaleza que no se queda tranquila solo con vivir la vida, con casarse, tener hijos, trabajar y colaborar con la sociedad. Tenemos una parte intrínseca a nosotros que nos recuerda, prácticamente a diario, que tenemos algo en nosotros que es trascendente y queremos alimentarla. Esa inquietud responde además, así lo declaró Jesucristo, a algo maravilloso que va más allá de saber que hay un Dios, Todopoderoso Creador del Universo, que responde a la pasada que es que ese Dios nos ama.

Que Dios nos ama es demostrado una y otra vez a lo largo tanto de la historia del hombre como de la historia personal de cada uno. Queriéndonos salvar de nuestro propio pecado llegando incluso a enviar a su propio hijo a inmolarse por nosotros, es el mayor signo de amor a cada uno de nosotros, pero además, estoy segura de que todas hemos sentido alguna vez ese cariño en cosas más pequeñas o más grande.

Pero todavía hay algo más grande que si no llega a ser porque nos lo reveló Jesucristo, nunca lo hubiéramos sabido y que cambia absolutamente todo en nosotros el saberlo. Y es que, según nos dijo Jesucristo, a Dios no es que le hagamos mucha gracia, no es que le encante mirarnos no es que le dé pena que suframos, no es que haya decidido que merecemos la pena de morir por nosotros, no, es que para Dios somos sus hijos, nos quiere como un padre amoroso, nos ama con mayor profundidad y reverencia que el mejor de los padres o la mejor de las madres ama a sus hijos.

Cuando Jesucristo les enseña a rezar a los apóstoles les dice, cuando oréis, haced así: "Padre nuestro...." ¿una exageración? ¿Algo que dijo en un momento de exaltación? No! Una realidad. Numerosas veces en el Evangelio habla del padre amoroso que no daría jamás una serpiente al hijo que le pide un pedazo de pan, del padre amoroso que recibe al hijo pródigo, del buen pastor que abandona a todas las ovejas para recuperar a la que se le ha perdido....

Esta revelación de Jesús cambia absolutamente la relación del hombre con Dios, es lo que marca la nota en la religión católica. Somos hijos de Dios. Nos ha elevado a la categoría de realeza divina cuando somos en realidad pobres pecadores de barro y de arcilla.
De este modo, el hombre ya no solo busca a Dios por su sensación de trascendencia y por la inquietud vital de su alma, el hombre busca a Dios para relacionarse con El y para gozar de ese cariño que quiere darnos.
No querer relacionarse con Dios es como el bebé cansado e irritado que no quiere que su madre le coja en brazos, que es donde mejor se está. No querer profundizar en Dios es ser tan tonto como el hijo pródigo que prefiere comer bellotas de los cerdos que gozar del convite de su padre.

Profundizar en el conocimiento de Dios, poner todos los medios a nuestro alcance para convivir de una manera más intrínseca con El, es ser inteligente y práctico porque solo con El vamos a estar de la mejor manera. ¿Quién de nosotras, sabiendo que nuestra madre nos espera todos los domingos a comer con una comilona que te mueres, no va y  la desprecia? ¿Quién de nosotras no ha acudido a su madre cuando ha tenido problemas? ¿Quién de nosotras no ha tenido confidencias de mujer a mujer con su madre? Dios es esa madre al lado nuestro toda la vida....es una pena que no sepamos verla. y para verla hay que tratarla, conocerla, profundizar en Ella. Solo espero que durante este año sepamos profundizar más en El y lleguemos a saborear la grandeza que es tenerle como padre, la mejor madre de todas. "Solo Dios basta", como diría Santa Teresa de Ávila.


Otro día profundizaremos en las consecuencias de saberse hija de Dios, consecuencias que nos llevan a andar con la seguridad de que no nos puede pasar nada malo y aunque nos pase, Dios es nuestro padre y lo controla. Pero eso ya, en otra ocasión ;)


miércoles, 20 de abril de 2016

Educación de la religión en familia

EDUCAR LA RELIGIÓN EN FAMILIA

El Papa Juan Pablo II hablaba de la familia refiriéndose a la Iglesia Doméstica. La familia es el primer núcleo donde llegamos a la fe (normalmente. Cada uno según las circunstancias) pero sí que es el núcleo natural pensado por Dios para darse a conocer.

En la familia (la familia pensada por Dios) se nos bautiza, se nos lleva a la parroquia, se nos enseñan los primeros rezos, se aprende cómo es el amor de Dios: incondicional, maternal, eterno, por encima de todo, constante, maduro, que llega a todo.... en la familia se nos enseñan los valores, se nos enseña generosidad, se nos enseña a ser agradecidos....

Catecismo de la Iglesia Católica, puntos 1655-1658 hace referencia ya a este término y recuerda que fue San Pablo quien ya decía a "Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor"

A mí me gustaría que os quedaráis con seis ideas fundamentales:

1.- Nadie da lo que no tiene. Para poder dar a Cristo a nuestros hijos, tenemos que tener a Cristo.
Es verdad que hay casos en que uno, por los motivos que sea, no puede, no tiene fuerzas, para vivir de acuerdo a los Mandamientos, pero aún así acude al colegio o al resto de miembros de la familia para que ayude a educar a sus hijos en la fe. Pero no es lo ideal. Para nuestros hijos, sobre todo a determinadas edades, somos como Superman, superwoman, Ironman y Batman juntos. Compensa cambiar el estilo de vida y preocuparnos por dar buen ejemplo.

Tampoco pasa nada por reconocer ante nuestros hijos lo que hacemos mal. Hay edades referidas a la justicia en la vida en la que el niño "echa en cara": "eso no es justo", "pues tu no lo haces" No pasa nada por reconocer que se han hecho o se hacen mal las cosas.

Para poder formar a nuestros hijos, tenemos que estar formados. Esta charla vale como medio para poner fin a nuestras calvas. Pero también hay otros medios de formación a los que podéis acudir y si tenéis interés yo os digo los que yo conozco.  A más formación tengamos, más podremos responder a sus preguntas vitales, y más seguridad les daremos sobre las enseñanzas y sobre todo, al entenderlas nosotros, les explicaremos el porqué.

2.- Tener una escala de valores. Saber qué es lo importante en nuestra vida y transmitírsela a los niños.

Aunque la historia del hombre nos ha demostrado que a veces los hijos se rebelan contra las enseñanzas de los padres y salen precisamente hacia lo opuesto, también se ha puesto de manifiesto que las enseñanzas de los padres siempre "calan" y así, de padres que dan mucha importancia al triunfo profesional, que ponen todos los medios a su alcance para que su hijo triunfe profesionalmente, les dan todo tipo de carreras y másteres y se relacionan con gente del mundo también muy focalizada en la profesionalidad, acaban saliendo niños y jóvenes con un agudísimo desarrollo profesional.

Si entendemos nosotras mismas que lo más importante en nuestra vida es que esta vida es solo un examen para adquirir la siguiente, que es "el colegio y la selectividad" para poder entrar en la carrera y la vida profesional del cielo, enseñaremos eso a nuestros hijos.

Mi madre era de comunión diaria incluso antes de conocer el Opus Dei y sitio al que viajaba, sitio en el que de lo primero que se enteraba es dónde había una iglesia con misa cerca. Llegaba al hotel y lo preguntaba en recepción.

En cuanto a la escala de valores, hay una anécdota de un joven que iba con un ángel y se cruzaron con un caballero poderosísimo y guapísimo. El joven se quedó deslumbrado desde la vestimenta, el caballo, la apostura, la cantidad de soldados y fieles con las que viajaba y se le cayó la mandíbula al suelo al joven de esplendro. Sin embargo, el ángel se tapó con el ala el rostro y escondió la nariz como si apestara. Al rato se cruzaron con un leproso mendigando. Daba asco solo verle y el olor era asqueroso. Sin embargo, el ángel tocó al mendigo, le sonrió y le habló.
El joven le preguntó al ángel: ¿cómo puede ser que seas capaz de hablar con ese hombre que está podrido y sonreírle y sin embargo, al gran caballero que nos acaba de pasar y todo su esplendor sea el que te produzca la naúsea que a mi me provoca este leproso? Y el ángel le contestó: porque yo veo sus almas. El caballero es un asesino, un traidor, un violador y un ladrón y este leproso es gratísimo a los ojos de Dios porque es bondadoso y humilde.

¿Cómo valoramos las relaciones que tenemos y las relaciones que tienen nuestros hijos? ¿A quién nos gusta que tengan por amigos? ¿A Herodes con su palacio y sus cochazos? ¿O a la Virgen y San José completamente pobres pero buenísimas personas?

Dentro de la escala de valores debemos examinarnos si perdemos la paz porque hemos perdido en bolsa dinero o porque un hijo nuestro no comulga. ¿Qué es lo que nos preocupa de verdad? ¿Dónde está de verdad nuestro corazón? ¿Somos capaces de sacar a todos de la cama a una hora intempestiva para coger un avión y no lo somos para ir a misa un domingo? ¿Somos capaces de organizar un montón de actos sociales en el fin de semana, encajados como un puzzle, pero no para ir menos de una hora a Misa?

El tema de la salida en Santa Faz. ¿De verdad dejamos que nuestros hijos, hijos de familia cristiana, vayan a emborracharse a una playa precisamente el día de una fiesta cristiana? ¿En qué nos diferenciamos entonces de los no cristianos?

3.- No ser misioneras con los maridos. Como habéis visto, el título era "educación de religión a los hijos", no a la familia. ¿Por qué excluyo a los maridos? porque las mujeres no podemos ser misioneras sin cargarnos una fluida y buena vida matrimonial. La frase de "hace falta un santo para vivir con otro santo" es una triste realidad. No digo que no recemos por ellos y que si lo vemos apropiado les facilitemos las cosas para que vayan a los sacramentos y medios de formación, pero no echarles sermones, ni preguntarles por su interioridad con Dios.

4.- Predicar con el ejemplo, sí, pero también con el ejemplo ajeno. Contar anécdotas... A mí lo de predicar con el ejemplo siempre me ha sentado a cuerno porque no lo doy, pero sí que es verdad que conocemos a gente estupenda alrededor que hace cosas maravillosas.

De nuevo otra vez recurro a mi madre, que es con quien yo tuve mi iglesia doméstica. Mi madre es una señora muy normal con muchos defectos y buenísima. Pero nos contaba siempre cosas de gente super heroica.

Que si unos tíos míos cuando mi primo tuvo el accidente de coche al llegar al hospital antes que hablar con el médico pidieron enseguida que viniera el capellán a atenderle y a darle los sacramentos.

Que si cuando se quedó embarazada la hija soltera de unos amigos la madre le dijo a la hija: "este niño es un don de Dios. No me preocupa ni me disgusta hija mía que te hayas quedado embarazada, sino que hayas estado ofendiendo a Dios todo este tiempo para haberte quedado embarazada".

A mi madre le encantó el Opus Dei porque decía que era la única institución con laicos que conseguía que gente joven fuese a Misa diaria, confesase frecuentemente, etc....y nos decía que a Dios se le cae la baba con movimientos como el Opus Dei.

Nos señalaba a un chico unos años mayor que nosotras que entraba a la Iglesia y hacía correctísimamente la genuflexión y saludaba perfectamente y nos la comparaba con otra, que sabía muchísimo de protocolo, estaba todo el día con gente de la realeza, tenía un trabajo super social pero entraba en Misa tarde, no sabía saludar ni hacer la genuflexión y comulgaba y se iba sin terminar la Misa. Y decía, "porque sabe mucho de lo social y muy poco de Dios que es lo verdaderamente importante".

5.- Tener metas altas. Que la sociedad está mal para vivir algunos valores, sobre todo los relacionados con la pureza y los compromisos de por vida, es un hecho. Pero no por eso tenemos que pensar que es imposible que lleguen vírgenes al matrimonio. Es posible y es nuestro deber hablarles de la grandeza de un amor puro, de una entrega de cuerpos en espera a que Dios santifique ese amor con el matrimonio. ES POSIBLE vivir la pureza. Es posible vivir en santidad. Que no seamos nosotras las que bajamos el nivel.

Animarles a confesarse y, como no podemos entrar nosotros en todos los vericuetos de su alma, ponerles las cosas fáciles. Si sabemos que confiesan en la Iglesia antes de Misa, pues llegar antes. No decirles que se confiesen, pero llegar antes y confesarte tú.

Y en cuestión de metas altas, aspirar a que vivan comprometidos con Dios en el estado en que Dios quiera y en el estado en que van a ser felices. Que Dios no se deja ganar en generosidad  y a poco que le demos nos da más Él y es garantía de felicidad para nuestros hijos.

6.- Que nuestra casa sea una casa católica. Me sabe mal decir que tengamos imágenes de la Virgen porque siempre pienso en Almodóvar y en las parodias que hace de las estampitas y los rosarios, pero es que tanto las imágenes de la Virgen como el rosario nos llevan a pensar y a rezar a la madre de Dios. Tener en nuestras casas a la Virgen presente. Que recen por la noche, que bendigamos la mesa, que hagamos una romería al año. Que se vaya a misa los domingos sin cuestión. Esto es como meter la nómina en el banco o ir al colegio. Algo normal. No se cuestiona.

Y vuelvo a sacar el tema de Santa Faz y las salidas....pero también las celebraciones de cumpleaños que no son austeras, los gastos excesivos, el dejarnos llevar, en definitiva, por mil cosas de esta sociedad que, es una realidad, no es una sociedad que tenga el bien como norte o que tena a Dios en el punto de mira. Que destaquemos como cristianos.


Hilando fino: mantenerlos a buen resguardo de situaciones y condiciones irregulares. Sin que juzguemos, sin que juzguen, pero enseñarles lo que está mal de hoy en día. Hablarles claramente sobre ello incluso aunque nosotros mismo no seamos capaces de vivirlo bien. 

Cada una ha de saber en las circunstancias que la rodean y las personas que hay alrededor, pero tenemos que dejarles claro a nuestros hijos y es muy difícil hacerlo sin que juzguen a las personas. Dios quiere que seamos misericordioso y comprensivos con todo el mundo como lo fue él, pero no hace falta que expongamos a nuestros hijos a todo el mal que hay ya como cosa normal. Hay que formales. 

Todo esto no es garantía de nada. Luego está la libertad de ellos para decidir si quieren seguir los pasos de sus padres o no. Pero que de nuestra padre, no falte nada :)

Ánimo, que el camino es largo pero pasa enseguida y lo que importa es el final y recordar que no es más santo quien menos peca sino quien más veces se levanta.